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oct
29

(Sin título)

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La crisis financiera mundial llegó a pegarle a México tan tremendo garrotazo que hasta se le olvidó al Secretario Cartens aquello de que no sufriríamos más que un pequeño catarrito cuando los demás países estuvieran hospitalizados en terapia intensiva por tremebunda pulmonía.   Y la crisis financiera mundial nos ha llegado a sonar duro a los huixtlecos, a tal grado que solamente volviéndonos estoicos recalcitrantes, duros de pelar, impasibles, cuerudos y tercos podremos poder ver el fin del túnel y la nueva luz de una posible recuperación económica, si ésta no se tarda tanto como la reconstrucción del ferrocarril.   Pareciera que cuando en los medios de comunicación televisivos y periodísticos se hace insistente referencia a esta crisis mundial eso no nos afectará a nosotros por el simple hecho de que no vivimos inmersos en los manejos de sumas millonarias; pero si ponemos atención podremos ver cómo la crisis financiera está ya carcomiendo nuestro ritmo de vida.    Hay días de la semana en lo que se paraliza la actividad comercial o se reduce a su más lenta palpitación: pocos compradores, poca asistencia a las sucursales bancarias, poco tráfico de personas, calles con escasa circulación de vehículos y la queja casi generalizada de que en esos días ni las moscas llegan a pararse en los diferentes negocios.

Desde hacía ya muchos años no se había tenido una crisis tan dura y tan generalizada.

El problema de la escasez de dinero no tiene otra causa que la escasez de fuentes de trabajo.    El trabajo, en nuestro país, depende en mucho de las políticas económicas que implemente el gobierno.   En el caso concreto de nuestra región, al haberse cerrado o al no haber apoyado y fortalecido la producción cafetalera y otras más que pudieron haber diversificado la agricultura nos ha condenado a sufrir la emigración de nuestros campesinos al norte del país o a los EEUU, con el riesgo de que también allá se encuentren con el problema del desempleo o del empleo mal pagado.    Si en años anteriores muchas familias vivieron con tranquilidad gracias a las remesas constantes de dinero que recibían de sus familiares que radican en el vecino país, hoy esas mismas familias están padeciendo estrecheces por la escasez de esos recursos que ahora ya no reciben con la puntualidad y en la cantidad que antes.    Hace un poco más de veinte años oíamos sobre los emigrantes de Michoacán, Guanajuato y otros estados del centro, pero eso se nos hacía asunto remoto, lejano para nosotros.   De nuestros pueblos y ciudades nadie salía a aventurarse a cruzar la frontera arriesgando la vida.   Pero de veinte años para acá hemos experimentado no solamente el flujo de nuestra gente hacia el norte, sino el desarraigo mismo de muchos de nuestros paisanos que se fueron y que han decidido no regresar a esta pequeña patria tan pobre en oportunidades como abandonada del progreso.

Es difícil encontrar una familia que no tenga un familiar que esté o haya estado en el país vecino como indocumentado, y de alguna forma reciba o haya recibido remisiones de dinero producto del trabajo efectuado en aquellas tierras.

La economía de nuestro país no ha logrado estabilizarse ni tomar un ritmo creciente debido a los desmantelamientos que se han hecho a lo largo de muchas décadas de las grandes empresas paraestatales que en vez de producir ganancias han terminado en bancarrota como resultado de la corrupción – esa sí creciente- en que han caído.    Grandes empresas paraestatales como petróleos, CFE, Luz y Fuerza del Centro, Ferrocarriles Nacionales, Conasupo, Inmecafé, etc., todas esas empresas que debieron haber servido para fortalecer la economía del país han llegado a convertirse en problemas financieros para el gobierno y desencanto para todos los ciudadanos.

La crisis financiera  sí nos ha pegado a todos y de fea manera.   Pero esa crisis financiera nuestro gobierno le pone el adjetivo de internacional para tratar de quitarse la responsabilidad que le corresponde después de haber manejado expectativas engañosas.    Es cierto que en este mundo globalizado lo que le sucede a un país repercute en otro o en otros; pero en este caso la realidad es que muchos países han sufrido menos y han comenzado a salir de su problema con mayor rapidez cuando aquí en México el problema económico llegó a proporciones insospechadas para los ciudadanos y sin que se avizore una posible solución de corto o mediano plazo.

En México quien está punto de quiebra es el gobierno, no el pueblo de México.   La nación es mucho más que el gobierno.    Y cuando hablamos del gobierno hablamos de todos los que han pasado después de la famosa Revolución.    Ninguno de los que han pasado puede deslindarse de lo bueno, malo o pésimo que haya hecho el que le antecedió porque si el anterior hizo mal las cosas el que llega a sustituirlo debería hacer mejor o componer lo mal hecho del otro; pero en el caso de nuestro país sucede lo contrario: si el anterior hizo mal las cosas, el que le sigue se empecina en hacerlas peor; y de esa manera no podrá construirse una sociedad próspera y progresista.

El gobierno tiene problemas de dinero.   De donde lo sacaba a manos llenas que era el petróleo comienza a entrar en un proceso de agotamiento porque lo administraron mal: todo fue sacar, extraer, vender, pero nada de invertir ni de cuidar que las ganancias sirvieran para fortalecer la planta productiva, dejando además, por intereses políticos, que el sindicato de petróleos participe en el saqueo que se le  hace a la empresa.     Ahora que ya el petróleo no le dará tanto dinero al gobierno hay que buscarlo y sacarlo de los bolsillos de la gente que también ha visto que cada vez tiene menos en los bolsillos.    Las promesas y ofrecimientos que el Presidente  Calderón hizo en Campaña se fueron a la fregada; ahora lo que importa es conseguir dinero de donde sea con tal de que la clase gobernante tenga de donde agarrar para seguir gastando a lo grande, y no para beneficio de los pobres y del pueblo, sino para beneficio de ellos, de sus intereses familiares y personales.

La crisis financiera viene aparejada con la crisis de corrupción y de impunidad.   Donde no hay vigilancia y cuidado sobre el dinero, con toda seguridad habrá robos descarados y despilfarro desmedido.   Para muestra bastan algunos hermosos botones que hemos tenido y que tenemos en Chiapas con muchos presidentes municipales.    Huixtla puede ser uno de esos botones… y ¡qué botón tan más hermoso!    ¿No?

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Un comentario

  1. JORGE ESCOBEDO escribió:

    Sr. Eusebio Penagos.
    Reseptable;
    Una faceta mas que no conica de usted, lo felicito ¨Don Chevo¨, dicho sea esto con todo el respeto del mundo.
    Respecto a sus comentatios permitame anticiparle mis congratulaciones, excelente trabajo.
    ¡Adelante señor! y agegueme como uno mas de sus lectores. Un abrazo
    Le saluda con afecto, Jorge Escobedo

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