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mar
05

Opinión

De desafortunadas han calificado en forma general las declaraciones que Javier, “El Vasco”, Aguirre, entrenador de la Selección Nacional de futbol, hizo en días pasados durante una entrevista que le hicieron en España.    Todo el meollo del asunto estuvo en una especie de crítica, o de autocrítica que se le salió hacer de manera espontánea, sintiéndose libre de ataduras por el hecho de andar en tierras casi propias de la Madre Patria, sobre la situación que guarda el futbol mexicano en relación con los demás países que califican al Mundial de Sud-Africa.   Tuvo el atrevimiento, para muchos, de soltar con toda tranquilidad que el lugar que le corresponde a México lograr en ese torneo no vas más allá que del número 16 ó 17 entre los 32 participantes; y que eso no lo decía al azar sino viendo los resultados finales de los campeonatos anteriores en los que nuestro país ha participado.    Dijo y sostuvo que el nivel de nuestro futbol no pasa de ser mediocre porque no pasamos de media tabla.   Por consiguiente, para el próximo mundial a realizarse dentro de algunos meses no pueden los mexicanos esperar (como algunos jilgueros que cantan loas al balompié bajo la sobra de las televisoras sí lo quieren hacer creer) que la Selección Mexicana llegue a disputar la final y hasta llegar a conquistar el título mundial.   Después de esas afirmaciones “El Vasco” incursionó también en el ámbito socio-político de nuestro país como para encontrar las razones del atraso del futbol nacional.

No bien había cerrado la boca Javier Aguirre cuando todas las voces  críticas del deporte de las patadas se le fueron encima, llamándolo malagradecido y hasta mal mexicano.   Le recordaron que él ha vivido, comido y se ha dado lujos gracias al futbol que critica y que llama mediocre; que como jugador, gracias al futbol, pudo viajar a España, primero como jugador y después como entrenador.   Y que ahora como entrenador de la Selección Nacional se está embolsando su buenos millones de peso.   ¿De qué se ufana y se da aires de crítico?   ¿O es que ya está preparando la camita para dejarse caer en ella si los resultados de la Selección son malos en este próximo mundial?  Todo eso y más le dejaron caer encima por haber hecho declaraciones que todos los comentaristas interesados en el negocio del futbol consideraron ofensivas y degradantes para la organización del futbol y para los jugadores.   Y el colmo llegó al responder Aguirre a la pregunta que le hicieran sobre la situación de los mexicanos como ciudadanos y el contestó a lo pelado diciendo que está “ jodida.”

Todo ese alboroto que ha provocado que muchos “verdaderos mexicanos” se sientan ofendidos hasta los tuétanos por esas declaraciones que el entrenador de la Selección Nacional hiciera fuera del país hizo que las máximas autoridades de México tomaran cartas en el asunto y le exigieran que se retractara, que públicamente expresara que lo que había dicho no lo había dicho o que lo había dicho lo habían interpretado mal o de manera exagerada, para, de esta forma, lavar la deshonra de decir que el futbol mexicano y la situación de los mexicanos está “jodida.”   Y tal pareciera que una vez oída esta retractación vuelve la calma y la satisfacción de los inconformes para que todos consideremos que nuestro futbol es de los mejores del mundo y que nuestra situación económica, de seguridad y de educación está al nivel de los países más ricos y más adelantados del mundo y que, por consiguiente, no estamos “jodidos” como dijo el bocón de Aguirre.    Todos gritaron pidiendo que se retractara de lo dicho y una vez que lo hizo todos quedan tranquilos, satisfechos de que los mexicanos sigamos creyendo que vivimos en Jauja.

Pero consideramos que el problema no está en cómo creemos que estamos los mexicanos, o en cómo quiere el gobierno que creamos que estamos, porque todos estamos plenamente convencidos de que vivimos en una mentira que se ha ido alargando durante varias décadas.   Nuestros gobiernos nos han manejado a base de slogans, de frases que nos meten a través de los medios de comunicación como la última: “para vivir mejor.”    Nos han condicionado el cerebro a fuerza de repetirnos frases que nunca llegan a ser realidad, pero que nos hacen creer que de esa forma avanzamos y mejoramos nuestra vida ciudadana.   Si nuestros gobernantes conocieran la opinión que los demás países tienen del nuestro, con toda seguridad se quedarían mudos de la vergüenza.     Jesucristo, el Maestro, un día –según narra el Evangelio- reunió a sus discípulos y les pregunto: “¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del hombre?  Respondieron ellos: Unos dicen que  Juan Bautista, otros Elías, otros, en fin, Jeremías o alguno de sus profetas.   Les dice Jesús: y vosotros ¿Quién decís que soy yo?   Y tomando la palabra Simón Pedro dijo: Tú eres el Cristo o Mesías.”   Si Jesucristo se sintió con la necesidad de saber qué es lo que la gente y sus discípulos pensaban de El ,  ¿por qué nuestros gobernantes nunca llegan a sentir la necesidad de saber qué es lo que los ciudadanos, sus gobernados piensan de su manera de actuar, de su manera de administrar, de forma de llevar su gobierno?   No, prefieren recibir informes amañados de sus colaboradores y alabanzas de los aduladores que los tienen rodeados durante todos los días.    De tal manera que cuando alguien expresa una opinión apegada a la realidad entonces se molestan y se sienten ofendidos porque ese alguien se ha atrevido a salirse de la vida engañada en la que quieren que vivamos.

Javier Aguirre no debió haberse retractado, sino que los directivos de la Federación Mexicana de Futbol debieron haberle desmentido con pruebas irrefutables que el futbol nacional ha sido desde tiempos atrás un gran ganador a nivel mundial y que está igual o mejor que Brasil, que Alemania, que Italia, que Argentina, que Francia y que de aquí de México salen cada año mejores jugadores que Maradona, que Pelé, que Ronaldo, que Ronaldiño y que tantos otros que conocemos todos los que vemos futbol.   Ellos deberían haberle callado la boca a Aguirre, porque lo que él ha expresado de forma abierta muchísimos mexicanos conocedores o no del futbol lo han expresado en la calle, en los estadios o en los grupos de amigos; pero lo que ha pasado es que los directivos de la Federación nada más se preocupan por hacer del deporte del balompié un negocio de lo más lucrativo.   Para muestra está nuestro futbol aficionado, al que esos directivos no les ponen el más mínimo interés porque para ellos ese futbol significa apoyo, trabajo y atención que no les va a redituar ganancias sino gastos.   En Chiapas hace ya varios años que tenemos un equipo de Primera División Profesional,” Los Jaguares”; pues bien, ese quipo no ha sido capaz de sacar a ningún jugador chiapaneco para sus filas; nunca se ha preocupado por tener una cantera de jugadores nativos para que tenga razón de ser el hecho de que tengamos un equipo de Primera División.   ¿Por qué?   Porque ese futbol es negocio, y la Federación nunca les va a exigir que trabajen a favor del jugador chiapaneco.

Sobre lo jodidos que estamos los mexicanos tampoco debió haberse retractado Aguirre, y es nuestro gobierno el que debe responderle si está equivocado.   Nuestro gobierno debe decirle que lo que sobra en México son empleos, y bien pagados; que en ningún lugar del país existe inseguridad, ni delincuencia, ni drogas, ni policías corruptos; que nuestra educación es de las mejores del mundo, con un magisterio super capacitado y comprometido hasta la médula para lograr profesionistas de la mejor calidad; que nuestros hospitales y clínicas son los mejores para atender la salud de los mexicanos en los que no faltan médicos especialistas ni muchos menos medicamentos para la gente de escasos recursos; de que si nos quejamos será por ganas de moler porque en todos los niveles tenemos gobernantes y funcionarios honestos, responsables, trabajadores y preocupados por el bienestar y el progreso de todos los mexicanos.     Eso es lo que debe responderle nuestro gobierno.

Es mucho más fácil gritar y acallar a los que nos dicen la verdad, que reflexionar para hacer un autoanálisis sobre nuestra actuación y sobre la situación a la que hemos llegado a vivir, en caso de que pensemos que estamos bien cuando en realidad caminamos mal.

Así que, abusados, nada de hablar de la realidad en que vivimos porque entonces seremos considerados como malos mexicanos, como traidores.     Abusados huixtlecos, porque también no debemos hablar verdades sobre nuestro gobierno municipal; nada de decir que son ineptos, corruptos, desobligados y sin pizca de vergüenza, porque nos puede pasar lo que a Aguirre, van a querer que nos retractemos.

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